Autor: Xiuhcoatl

  • Rebeldes – Susan Hinton.

    Rebeldes — S. E. Hinton

    Hay libros que terminas y dejas en el estante. Y luego está Rebeldes, que de alguna manera consigue quedarse contigo.

    La novela, escrita por S. E. Hinton y publicada originalmente en 1967, cuenta la historia de Ponyboy Curtis, un adolescente de catorce años que vive con sus dos hermanos mayores, Darry y Sodapop, después de la muerte de sus padres.

    Ponyboy pertenece a los greasers, un grupo de chicos de clase trabajadora reconocibles por su cabello largo, su ropa sencilla y, sobre todo, por la mala reputación que los acompaña. Del otro lado están los socs, abreviatura de “socials”: jóvenes de familias con dinero, buenos autos y una posición social mucho más privilegiada.

    Entre ambos grupos existe una rivalidad constante que va desde insultos y provocaciones hasta peleas bastante serias.

    Y Ponyboy queda en medio de todo eso.

    Aunque pertenece a los greasers, no encaja completamente en la imagen de chico rudo que los demás esperan de él. Le gusta leer, obtiene buenas calificaciones, disfruta las películas y puede quedarse mirando una puesta de sol. Es sensible, observador y bastante más introspectivo que varios de sus amigos.

    Sus hermanos también son muy distintos entre sí.

    Darry, el mayor, tuvo que abandonar muchos de sus propios planes para hacerse responsable de Ponyboy y Sodapop después de la muerte de sus padres. Es estricto, trabajador y suele tener dificultades para demostrar afecto de una manera que Ponyboy pueda reconocer. Por eso gran parte de la relación entre ambos está marcada por discusiones y por la sensación de Ponyboy de que Darry simplemente no lo quiere.

    Sodapop, en cambio, es prácticamente el punto medio entre los dos. Es cariñoso, espontáneo y mucho más expresivo. Ponyboy lo adora, y Soda suele funcionar como mediador cuando los conflictos entre sus hermanos empiezan a salirse de control.

    Pero la familia de Ponyboy no termina en su casa.

    También están los demás greasers.

    Two-Bit Matthews es el bromista del grupo: habla constantemente, roba cosas casi por deporte y parece incapaz de tomarse nada completamente en serio.

    Steve Randle es el mejor amigo de Sodapop, trabaja con él en una gasolinera y sabe muchísimo de autos. No es especialmente paciente con Ponyboy, pero forma parte inseparable del grupo.

    Johnny Cade es quizá el más vulnerable de todos. Tiene dieciséis años, vive en una casa donde prácticamente no recibe afecto y ha sido golpeado brutalmente por los socs antes de que comience la novela. Es tímido, nervioso y está siempre alerta, pero encuentra en los greasers una familia mucho más real que la que tiene en casa.

    Y después está Dallas Winston.

    Dally es el más duro del grupo. Ha pasado tiempo en reformatorios, ha vivido en las calles de Nueva York, roba, pelea y parece orgulloso de no respetar demasiadas reglas. Es agresivo, provocador y tiene una actitud casi permanente de desafío hacia el mundo.

    Sin embargo, su relación con Johnny revela una parte muy distinta de él. Dallas puede actuar como si nada le importara, pero Johnny sí le importa. Muchísimo.

    La historia empieza a cambiar realmente cuando Ponyboy y Johnny conocen a Cherry Valance y Marcia, dos chicas socs, en un autocinema.

    Cherry, en particular, se vuelve importante porque obliga a Ponyboy a enfrentarse a una idea que hasta entonces resultaba bastante cómoda: los socs no son simplemente “los malos”.

    Ella tiene dinero, pertenece al grupo enemigo y vive una realidad muy diferente de la suya, pero también tiene problemas, sentimientos y contradicciones. A través de las conversaciones entre ambos, Ponyboy empieza a comprender que la división entre greasers y socs quizá no sea tan absoluta como parece.

    Una noche, después de una fuerte discusión con Darry, Ponyboy huye de casa acompañado por Johnny.

    Poco después, ambos se encuentran con un grupo de socs. La situación escala rápidamente hasta convertirse en una agresión violenta y Johnny termina tomando una decisión que cambia por completo el rumbo de sus vidas.

    A partir de ahí, lo que hasta entonces parecía principalmente una historia sobre rivalidad entre adolescentes se convierte también en una historia sobre huir, esconderse, asumir consecuencias y descubrir qué está dispuesto a hacer cada personaje por las personas que quiere.

    Ponyboy y Johnny tienen que abandonar temporalmente su vida habitual y refugiarse fuera de la ciudad. Durante ese tiempo quedan, por primera vez en mucho tiempo, bastante aislados del conflicto entre greasers y socs.

    Leen, conversan y piensan sobre lo sucedido.

    También comienzan a preguntarse qué va a ocurrir cuando tengan que volver.

    Pero el aislamiento no dura.

    Una serie de acontecimientos los obliga a regresar al mundo del que intentaban escapar, y las consecuencias afectan no solo a Ponyboy y Johnny, sino también a Dallas, Darry, Sodapop y al resto de los greasers.

    Mientras tanto, la rivalidad con los socs continúa y termina desembocando en una gran pelea entre ambos grupos.

    Y, curiosamente, esa pelea que durante buena parte de la novela parece tan importante acaba sintiéndose mucho menos importante que todo lo que ocurre alrededor de ella.

    Porque *Rebeldes* realmente no trata de quién gana una pelea.

    Trata de chicos que están intentando descubrir quiénes son mientras viven en circunstancias que constantemente intentan decidirlo por ellos.

    Ponyboy tiene que aprender que Darry no es simplemente el hermano autoritario que le impide hacer lo que quiere. Darry tiene que aprender a relacionarse con él sin comportarse únicamente como su responsable. Sodapop intenta mantener unida una familia que ama pero que también lo coloca constantemente en medio de sus conflictos.

    Johnny intenta descubrir si su vida puede significar algo más que el miedo con el que ha vivido.

    Dallas intenta mantener intacta una coraza que parece haberle servido para sobrevivir durante años.

    Cherry tiene que aceptar que comprender a los greasers no significa que pueda escapar completamente del mundo al que pertenece.

    Y todos ellos, de una manera u otra, descubren que el dinero, la clase social o la reputación pueden separar muchísimo a las personas, pero no las vuelven inmunes al miedo, la pérdida o la necesidad de ser queridas.

    Eso es probablemente lo que más me gusta de *Rebeldes*.

    S. E. Hinton no convierte a sus personajes en símbolos perfectos.

    Los greasers no son santos incomprendidos y los socs no son monstruos privilegiados. Hay crueldad, violencia, arrogancia y errores en ambos lados.

    Son adolescentes.

    Se equivocan, tienen miedo, reaccionan mal, quieren parecer más fuertes de lo que son y, muchas veces, se aferran unos a otros porque es prácticamente lo único que tienen.

    Especialmente Dallas.

    Dallas Winston podría haber sido únicamente el chico violento, problemático y desagradable que toda historia de pandillas parece necesitar. Pero debajo de todo eso hay una lealtad feroz y una vulnerabilidad que casi siempre intenta esconder.

    No es precisamente una buena persona según cualquier definición sencilla de la expresión.

    Pero tampoco creo que el libro quiera que lo juzguemos de una manera sencilla.

    La novela también es sorprendentemente breve para todo lo que consigue contar. No necesita cientos de páginas ni larguísimas explicaciones para lograr que conozcamos a sus personajes y, cuando las cosas empiezan a salir realmente mal, ya es demasiado tarde:

    una ya se encariñó.

    He leído *Rebeldes* varias veces y probablemente vuelva a hacerlo.

    Conozco la historia.

    Sé exactamente qué ocurre.

    Sé cuáles son las escenas que vienen.

    No sirve de absolutamente nada.

    Hay momentos que siguen doliendo.

    Quizá por eso me gusta tanto. Porque después de tantas lecturas todavía puedo encontrar algo nuevo en un gesto, una conversación o una decisión de algún personaje.

    Y porque, debajo de las peleas, las chamarras, el cabello largo y toda esa imagen de chicos duros, *Rebeldes* es una historia sobre personas desesperadas por querer y ser queridas sin tener siempre las herramientas para hacerlo bien.

    No sé si es una novela perfecta.

    Sí sé que es una de esas historias que para mí ya dejaron de ser simplemente un libro.